Mitas del Siglo XXI: Obras españolas fallidas en el Biobío
Por Luis Santibáñez Bastidas
Consejero Regional del Biobío
Grandes constructoras españolas llegan a Chile con un relato de prestigio: matrices centenarias, experiencia en decenas de países. Pero en el Biobío la realidad es otra.
🔴 TAPUSA S.A. abandonó obras clave de la región: Puente Esmeralda y Puente Perales en Talcahuano, Eje Colón, veredas del centro de Concepción. Deuda con proveedores: más de $800 millones. Más de 400 trabajadores impagos. El Minvu debió liquidar los contratos.
🔴 OHLA también deja obra fallida en la región: su filial OHLI se declaró en liquidación voluntaria con pasivos por más de $21.000 millones. Mientras tanto, la Red de Hospitales Biobío (Coronel, Lota, Nacimiento y Santa Bárbara) avanza a paso de tortuga -apenas un dígito porcentual frente a lo comprometido- y la empresa litiga contra el Fisco por decenas de millones de dólares.
No son casos aislados: Isolux-Corsán ganó contratos públicos en Chile en medio de correos que exponían pagos irregulares a autoridades, y dos años después quebró en España. Persiste, además, la puerta giratoria entre lo público y el lobby privado: un cuñado del expresidente Lagos representó a OHL bajo la Ley del Lobby en un caso que motivó una comisión investigadora en la Cámara.
Son verdaderas mitas de nueva época: estructuras que capturan la renta de contratos públicos con un prestigio forjado a miles de kilómetros, mientras el riesgo financiero, laboral y reputacional lo paga el Biobío.
El Registro de Contratistas del MOP evalúa solo a la agencia local -delgada en capital propio- y no la solvencia real del grupo que respalda su experiencia. Hay que corregir esa asimetría.
Fortalecer el sistema de validación de agenciamientos internacionales no es proteccionismo: es la condición mínima para que el modelo de compras públicas funcione en nuestra región.
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