Sobrecarga eléctrica en invierno: Cómo evitar riesgos
Al usar enchufes y alargadores en el hogar. Especialista advierte que el uso simultáneo de artefactos y alargadores no certificados pueden comprometer la seguridad eléctrica y la vida útil de los equipos.
Las recientes alertas por dispositivos eléctricos defectuosos y el aumento de la demanda energética residencial han puesto en evidencia una práctica de alto riesgo en los hogares: la sobrecarga de enchufes y alargadores. Especialistas advierten que este fenómeno puede comprometer la seguridad de las instalaciones eléctricas y la integridad de los equipos.
Este escenario no es aislado. De hecho, en los últimos meses se han encendido alertas que reflejan la magnitud del problema. Durante 2025 el Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC) reportó la comercialización de más de 65 mil alargadores defectuosos en Chile, los que presentaban fallas en su cableado y un potencial riesgo de incendio. A ello se suma el llamado de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) a no adquirir productos sin certificación vigente, advirtiendo que su uso representa un riesgo directo para la seguridad de las personas.
En este marco, el uso inadecuado de estos dispositivos se ha consolidado como uno de los principales factores de riesgo dentro del hogar, especialmente en períodos de mayor consumo eléctrico. “Uno de los errores más frecuentes es sobrecargar un solo enchufe mediante alargadores, conectando artefactos de alto consumo como estufas o microondas. Estos dispositivos no están diseñados para soportar ese nivel de carga, lo que puede generar sobrecalentamiento y fallas graves en la instalación”, explica Gabriel Estay, director Nacional de Ventas para Chile en Schneider Electric.
El riesgo aumenta cuando los alargadores se utilizan para alimentar equipos que exceden su capacidad. En esa línea, el ejecutivo recalca que artefactos de alto consumo -como calefactores eléctricos, hornos o lavadoras- no deben conectarse a este tipo de dispositivos, ya que están diseñados para usos temporales y cargas moderadas. Su uso indebido puede provocar deterioro del cableado, pérdida de eficiencia energética y, en los casos más críticos, incendios.
Ante esta realidad, las recomendaciones apuntan a reforzar medidas básicas de seguridad eléctrica: utilizar exclusivamente productos certificados, evitar el uso prolongado de alargadores, no conectar múltiples extensiones en cadena y revisar periódicamente el estado de enchufes y cables. “En paralelo, la industria ha avanzado en el desarrollo de soluciones que incorporan protección y gestión energética en formatos accesibles para los hogares, como alargadores con protección de sobretensión o sistemas de respaldo. Estas herramientas permiten resguardar los dispositivos conectados y mejorar la calidad del suministro eléctrico”, comenta Estay.
En este ámbito, compañías como Schneider Electric han impulsado tecnologías orientadas a la seguridad eléctrica y la eficiencia energética, integrando estándares de certificación, protección y monitoreo del consumo.
Este tipo de soluciones, ampliamente utilizadas en entornos industriales y críticos, han comenzado a expandirse al ámbito residencial, en línea con el avance de la electrificación de los hogares.
De esta forma, el llamado de los especialistas es a fortalecer la prevención: el uso responsable de enchufes y alargadores, junto con la adopción de dispositivos certificados y tecnologías de protección, resulta clave para avanzar hacia un consumo eléctrico más seguro, eficiente y confiable.
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