¿Reconocerías un ACV a tiempo? En Chile ocurre uno cada 15 minutos
En el marco del Día Mundial del Accidente Cerebrovascular, que se conmemora el 29 de octubre, especialista UCSC explica cómo reconocer sus señales de alerta y por qué actuar a tiempo puede marcar una diferencia decisiva.
Un brazo que pierde fuerza, un lado de la cara que cae o palabras que de pronto no logran salir con claridad pueden ser las primeras señales de una emergencia en la que cada minuto importa. En el marco del Día Mundial del Accidente Cerebrovascular, que se conmemora el 29 de octubre, especialistas llaman a reforzar la prevención y el reconocimiento temprano de sus síntomas. En Chile se registran alrededor de 40.000 accidentes cerebrovasculares (ACV) al año, lo que equivale a una persona afectada cada 15 minutos. Además, se estima que una de cada cuatro personas sufrirá un ACV a lo largo de su vida.
Su impacto también se refleja en las secuelas que puede provocar, principalmente motoras, cognitivas y del lenguaje, las que pueden generar distintos grados de discapacidad. Según estudios nacionales, esta patología constituye la principal causa de años de vida saludable perdidos (AVISA) en personas mayores de 74 años.
En cuanto a la mortalidad, el neurólogo de adultos y docente de la Especialidad Médica en Neurología de Adultos de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), Dr. Jonathan González Concha, señaló que el ACV constituye la segunda causa de muerte en Chile. Asimismo, indicó que, según cifras del Ministerio de Salud, aproximadamente una persona fallece cada hora a consecuencia de esta patología.
Factores de riesgo y prevención
El principal factor de riesgo modificable es la hipertensión arterial, especialmente cuando no está diagnosticada o adecuadamente controlada. También influyen la diabetes, el colesterol elevado, el tabaquismo, la obesidad, el sedentarismo y algunas enfermedades cardíacas, entre ellas arritmias como la fibrilación auricular.
Aunque el riesgo aumenta con la edad, el ACV no afecta exclusivamente a las personas mayores, sino que también puede presentarse en adultos jóvenes.
“Lo positivo es que muchos de estos factores de riesgo pueden prevenirse o controlarse mediante hábitos saludables, alimentación equilibrada, controles médicos periódicos y un tratamiento farmacológico adecuado”, explicó el especialista.
¿Cuáles son las señales de alerta?
El ACV se presenta de forma súbita, por lo que sus síntomas aparecen repentinamente. Entre las principales señales de alerta se encuentran la pérdida de fuerza en un brazo o en una mitad del cuerpo, la caída de un lado de la cara y la dificultad para hablar o comprender lo que dicen otras personas.
También puede manifestarse mediante una pérdida brusca de la visión, alteraciones importantes del equilibrio o dificultad repentina para caminar.
No es necesario presentar todos estos síntomas. Basta con que uno de ellos aparezca repentinamente para sospechar un ACV y buscar atención médica inmediata.
Al respecto, González enfatizó la importancia de actuar con rapidez y no esperar a que los síntomas desaparezcan. Ante la sospecha de un ACV, se debe solicitar asistencia médica de inmediato. En Chile, es posible llamar al SAMU, al número 131, para pedir ayuda y coordinar el traslado a un servicio de urgencia.
Asimismo, no se recomienda administrar medicamentos por cuenta propia, como aspirina o fármacos para disminuir la presión arterial. Incluso si los síntomas desaparecen, es necesario acudir a urgencias, ya que podría tratarse de un ataque isquémico transitorio (AIT), que puede constituir una señal de alerta de un ACV.
¿Por qué cada minuto cuenta?
Cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia una zona del cerebro debido a la obstrucción de una arteria por un coágulo, las neuronas comienzan a sufrir daños que pueden volverse irreversibles. Se estima que, durante un ACV isquémico, pueden perderse alrededor de dos millones de neuronas por minuto.
Actualmente, existen tratamientos que permiten restablecer el flujo sanguíneo cerebral mediante la eliminación o extracción del coágulo que obstruye el vaso sanguíneo. Entre ellos se encuentra la trombólisis intravenosa, que consiste en administrar un fármaco para disolver el coágulo. En pacientes que cumplen los criterios clínicos correspondientes, este tratamiento puede utilizarse dentro de una ventana de hasta 4,5 horas desde el inicio de los síntomas.
Otra alternativa es la trombectomía mecánica, procedimiento que permite extraer el coágulo de las arterias de mayor calibre mediante un catéter. En pacientes seleccionados, este tratamiento puede realizarse hasta 24 horas después del inicio de los síntomas, según los hallazgos clínicos y de las imágenes cerebrales.
La efectividad de estas terapias depende, en gran medida, del tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas. Por ello, en la atención del ACV se utiliza la expresión “tiempo es cerebro”: recibir atención médica oportuna puede marcar la diferencia entre una recuperación favorable y la aparición de secuelas permanentes, e incluso salvar la vida.
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