Inédito: Mujer condenada a muerte sobrevive a inyección letal en EE.UU
Christa Pike (50) fue hospitalizada tras el fracaso del procedimiento en Tennessee. Expertos calificaron el hecho como el peor error de este tipo en la era moderna, marcando la segunda ejecución fallida en el estado en pocos meses.
Una mujer que había sido condenada a la pena capital por asesinato en Tennessee, Estados Unidos, sobrevivió a dos inyecciones letales y debió ser hospitalizada de urgencia este jueves.
Apenas unas horas antes, la Corte Suprema estadounidense había autorizado la ejecución de Christa Pike, de 50 años, quien estaba a punto de convertirse en la primera mujer sometida a la pena de muerte en ese estado en casi 200 años. Sin embargo, el procedimiento no funcionó.
“Este hecho es el peor que hemos visto y no se parece a ninguna otra ejecución fallida en la era moderna. No hay precedentes”, enfatizó Robin Maher, directora de la ONG Centro de Información sobre la Pena de Muerte, al periódico New York Times.
Por su parte, el Departamento Penitenciario de Tennessee aseguró haber cumplido “cada etapa del protocolo legal” antes de trasladar a la interna a un centro médico externo. En tanto, su equipo de defensa denunció tajantemente que “el estado volvió a fracasar en realizar una ejecución legal”.
Relato de testigos y revisión del sistema
El impacto fue mayor al conocerse el testimonio de los siete periodistas presentes en la sala de ejecución. En una transmisión en vivo, relataron que la mujer cantaba y se movía, se quejó de dolor en el brazo tras la inyección y estaba claramente viva —incluso roncando— antes de que los guardias desalojaran a los testigos.
Este es el segundo bochorno para el sistema penitenciario de Tennessee en pocos meses. En mayo, ya se habían visto obligados a suspender la ejecución de Tony Carruthers porque el equipo médico no logró encontrar una vena viable. Tras este nuevo fracaso, el gobernador Bill Lee anunció la suspensión de otra ejecución programada para este año y ordenó una revisión independiente del protocolo.
Pike fue condenada por el homicidio de una compañera en 1995, cuando tenía 18 años. Su defensa había solicitado clemencia sin éxito, argumentando que padece enfermedades mentales graves, como trastorno bipolar y estrés postraumático, derivadas de severos abusos sufridos durante su infancia.
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