Macron afirma que nada justifica la violencia en las protestas en Francia.
El presidente francés también recalcó que no se debe confundir a los vándalos con los manifestantes que plantean demandas legítimas.
El presidente francés, Emmanuel Macron, recalcó este domingo que “nada justifica” ni “sirve de excusa” para los disturbios y saqueos ocurridos el día anterior, en medio de las protestas contra el aumento del costo de vida, y prometió que los responsables rendirán cuentas.
A seis meses de las elecciones presidenciales, el caos registrado ayer en las principales ciudades francesas presionó al gobierno, acusado de no prever el riesgo de excesos.
La policía de París se enfrentó este domingo a manifestantes y nuevos saqueos, mientras las autoridades evaluaban los daños causados la víspera por los disturbios, que se saldaron con casi 2.400 detenidos y alrededor de un millar de policías heridos.
“Todos sentimos rabia y vergüenza esta noche. Ver las calles de nuestras ciudades devastadas de esta manera es insoportable”, lamentó Macron, que prometió “ayuda rápida” a los comerciantes afectados por los saqueos.
El presidente, que ha enfrentado varias oleadas de protestas sociales y disturbios urbanos desde 2017, pidió que no se confundiera a los vándalos con quienes salieron a las calles con demandas legítimas. Su declaración se produjo después de que la oposición exigiera explicaciones y respuestas al gobierno.
Macron indicó que las autoridades podrían prohibir ciertas manifestaciones en los próximos días, si fuera necesario, pero no anunció ninguna medida drástica.
La agitación se produce seis meses antes de las elecciones presidenciales, en las que Macron no podrá participar debido a la limitación de mandatos, mientras que la líder ultraderechista, Marine Le Pen, encabeza las encuestas. Le Pen criticó lo que calificó de “un poder macronista agotado y desorientado” y “una profunda crisis de confianza y autoridad que amenaza la democracia”.
Jean-Luc Mélenchon, de la izquierda radical, acusado por Marine Le Pen y el gobierno de incitar las protestas, instó a Macron a responder a las demandas de los manifestantes y a no “empeorar” la situación.
Nuevos disturbios
Una concentración no autorizada reunió a cientos de personas en la Plaza de la República, en el centro de París, donde cinco establecimientos fueron saqueados. Las fuerzas de seguridad, que detuvieron a 42 personas, intentaron dispersar a la multitud con gases lacrimógenos y granadas aturdidoras.
En la ciudad de Lyon, la policía se enfrentó a jóvenes que intentaron saquear una tienda de ropa de lujo.
Ali, de 26 años, afirmó que en las redes sociales circularon llamamientos a “continuar la movilización de ayer, con el objetivo de agotar a la policía”. Según la Federación de Comercio y Distribución, al menos 1.500 establecimientos comerciales sufrieron daños en todo el país el sábado.
La presidenta de la Asamblea Nacional, Yaël Braun-Pivet, anunció la creación de una comisión parlamentaria para investigar la violencia y la actuación de las fuerzas de seguridad, que han sido cuestionadas por la oposición y varios alcaldes.
Un joven de 17 años perdió una mano en Saint-Étienne a causa de la explosión de una granada lanzada por las fuerzas de seguridad, y una adolescente de la misma edad perdió un ojo en Mulhouse.
Macron encargó al ministro del Interior, Laurent Nuñez, que aprendiera “todas las lecciones necesarias en materia de información y prevención, y que hiciera todo lo posible para garantizar que esto no vuelva a ocurrir”.
Interés internacional
Las escenas de caos dieron la vuelta al mundo. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, vinculó la inmigración con los disturbios y pidió a Francia que endureciera sus normas migratorias.
Respecto a la principal queja de los manifestantes, relacionada con el aumento del costo de vida, impulsado en parte por la guerra en Oriente Medio, el presidente francés afirmó que el gobierno estaba haciendo “todo lo posible”.
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