Donald Trump quiere a Gianni Infantino como nuevo Secretario General de la ONU
De acuerdo con el New York Post, ve en el dirigente deportivo una figura capaz de “unir a la gente”.
Si por Donald Trump fuera, fortalecer la relación con Gianni Infantino podría tener repercusiones en la política internacional. Según el periódico estadounidense New York Post, el presidente de Estados Unidos desea que el director ejecutivo de la FIFA se convierta en secretario general de las Naciones Unidas (ONU).
Según la publicación, Trump cree que Infantino, de 56 años, “es respetado por todos en el mundo” y reconoce su especial capacidad para unir a las personas.
El próximo Secretario General será elegido entre agosto y octubre de este año para reemplazar a António Guterres, de Portugal, quien se jubilará a finales de diciembre. Para obtener el cargo, Infantino necesitaría el apoyo del Consejo de Seguridad, compuesto por 15 miembros, cinco de ellos permanentes con derecho a veto, seguido de la confirmación de la Asamblea General.
Aún no está claro si Infantino desea asumir el cargo en la ONU ni en qué medida se ha discutido el asunto con Trump. Según informes de la prensa internacional, el líder italo-suizo cuenta con el apoyo de más de 200 de las 211 federaciones para ser reelegido presidente de la FIFA. Las elecciones se celebrarán en 2027, pero las candidaturas deben presentarse antes del 18 de noviembre.
Presidente de la FIFA desde 2016
Infantino fue elegido presidente de la FIFA en 2016 para reemplazar a Joseph Blatter tras una serie de acusaciones de corrupción. Fue reelegido dos veces, en 2019 y 2023, por aclamación, es decir, sin oposición en las elecciones.
En los últimos años, Infantino ha fortalecido su relación con Trump. Fue el único dirigente deportivo presente en la investidura de Trump en enero de 2024 e incluso entregó el Premio de la Paz de la FIFA, un galardón que aún no existía, durante la campaña pública del presidente estadounidense para ganar el Premio Nobel de la Paz.
Estados Unidos fue elegido sede del Mundial de 2026, junto con Canadá y México, en 2018, durante el primer mandato de Trump. El país también fue sede del Mundial de Clubes el año pasado, y el presidente estadounidense entregó el trofeo al Chelsea, campeón del torneo. La escena se repitió este año, cuando España recibió el trofeo de manos del jefe de Estado estadounidense.
Trump también utilizó su influencia para interferir en el terreno de juego. En una de las mayores controversias del Mundial, el presidente estadounidense admitió haber solicitado a la FIFA que anulara la suspensión automática del delantero Falorin Balogun después de que el jugador estadounidense fuera expulsado por Raphael Claus en octavos de final. La Casa Blanca elaboró un expediente con acusaciones sin pruebas contra el árbitro brasileño, a quien Trump calificó de “sospechoso”.
Otras controversias en la Copa del Mundo incluyeron la denegación de visas a aficionados de varios países, especialmente de África; la prohibición impuesta al árbitro somalí Omar Artan, a quien se le impidió ingresar a los Estados Unidos para trabajar en el torneo; y el trato a la selección nacional iraní, a la que se le impidió permanecer en suelo estadounidense después de cumplir con sus compromisos en el torneo.
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