Coihueco inaugura gimnasio de primer nivel: Un espacio para competir y volver a encontrarse
Inversión de $2.900 millones del Gobierno Regional de Ñuble.
El nuevo gimnasio municipal de Coihueco, inaugurado el viernes, es más que una obra deportiva, sino también una señal de integración social y desarrollo territorial.
Con una inversión de $2.900 millones, financiada principalmente por el Gobierno Regional de Ñuble, el recinto busca responder a una deuda histórica de infraestructura. Autoridades regionales, comunales y representantes sociales destacaron su valor como espacio de encuentro, salud, inclusión y pertenencia.
Antes que una obra pública, antes que una cifra presupuestaria o una ceremonia de inauguración, el nuevo gimnasio municipal de Coihueco puede leerse en la historia de Luis Mora Navarro. Joven taekwondista coihuecano, número uno de Chile en categoría juvenil y subcampeón panamericano, Luis encarna aquello que muchas veces las políticas públicas prometen, pero solo algunas logran materializar: que el talento no dependa del lugar donde se nace, ni que la distancia sea una barrera silenciosa contra el futuro.
Hasta ahora, su preparación exigía trasladarse a Chillán. Ese viaje no era solo un desplazamiento físico; era tiempo, costo, desgaste y una forma cotidiana de recordarle a un deportista de alto rendimiento que su comuna todavía no contaba con condiciones suficientes para acompañar su proyección. De esta forma, Coihueco deja de ser únicamente el origen de un talento y comienza a convertirse también en el lugar donde ese talento puede entrenar, crecer y proyectarse.
Esa es la dimensión más profunda de su inauguración, el pasado viernes.
El gobernador regional, Óscar Crisóstomo Llanos, la sitúa dentro de una narrativa más amplia: la agenda estratégica de Ñuble 250, que proyecta hacia 2028 una doble conmemoración de alto valor simbólico, los 250 años del nacimiento de Bernardo O’Higgins y la primera década de existencia institucional de la Región de Ñuble. Desde esa perspectiva, el gimnasio de Coihueco no es únicamente una respuesta a una carencia local; es una expresión concreta de desarrollo regional.
“Aquí vamos a tener la posibilidad de impulsar el deporte, pero principalmente de estar todos y todas juntos, un espacio para la felicidad de la comunidad de Coihueco. Eso es lo que estamos inaugurando y deseamos, que sean muy felices en este lugar”, afirmó el Gobernador. La frase instala una clave relevante: la infraestructura pública adquiere sentido cuando transforma la vida cotidiana. Un recinto deportivo puede ser una cancha, un piso engomado, graderías o aros retráctiles; pero también puede ser el lugar donde una comunidad vuelve a mirarse, reunirse y reconocerse.
La reposición del gimnasio municipal de Coihueco implicó una inversión de $2.900 millones, de los cuales $2.500 millones fueron aportados por el Gobierno Regional y $400 millones por la Municipalidad. La cifra importa, pero no explica por sí sola la magnitud del hito. Coihueco, la comuna más extensa de Ñuble y con una población cercana a los 30 mil habitantes, no contaba con un gimnasio deportivo comunal desde que el antiguo recinto fue demolido producto de los daños irreparables ocasionados por el terremoto de 2010.
El alcalde Wilson Palma interpretó la inauguración como una respuesta largamente esperada para una comuna cuya actividad deportiva creció más rápido que su infraestructura. Coihueco cuenta hoy con 38 monitores deportivos y una oferta diversa que incluye básquetbol, handball, actividades escolares, montaña y otras disciplinas. Hasta ahora, muchas de estas prácticas debían desarrollarse en espacios arrendados o dependencias insuficientes. La nueva obra corrige esa brecha y entrega condiciones dignas para niños, jóvenes, personas mayores y organizaciones comunitarias.
El recinto, además, eleva el estándar material disponible para la comuna: piso engomado, aros de básquet retráctiles, sala de primeros auxilios, equipamiento moderno y un aforo cercano a 500 personas. Pero tal vez uno de los datos más expresivos sea la participación de cerca de 700 adultos mayores en programas deportivos, señal de que el deporte no puede comprenderse solo desde la competencia, sino también desde la salud, el envejecimiento activo, la convivencia y la dignidad de seguir participando.
Desde el Congreso, el diputado Carlos Chandía subrayó el carácter excepcional del recinto dentro del contexto regional: “No hay nada igual en Ñuble. No existe en la región un espacio que cuente con un estadio de pasto sintético y un gimnasio de primer nivel al lado. Por eso tengo una gran alegría al ver que se inaugura esta obra que planeamos para toda la comunidad de Coihueco. Una obra hecha para toda la gente y espero que la disfruten”. Su testimonio refuerza una idea central: aunque el gimnasio se emplaza en Coihueco, su vocación excede lo comunal. Es una infraestructura con potencial territorial, capaz de recibir encuentros, campeonatos y actividades de alcance regional.
Esa dimensión transversal también aparece en la mirada de Braulio Prieto, presidente de la Unión Comunal de Personas Mayores. Para él, el nuevo recinto representa mucho más que la habilitación de una infraestructura deportiva: es una oportunidad concreta para ampliar la vida comunitaria, diversificar actividades y dignificar la participación social de distintos grupos etarios. Su énfasis es particularmente relevante en una época en que las personas mayores no solo demandan atención, sino también reconocimiento, presencia y espacios reales de integración.
El consejero regional Arnoldo Jiménez añadió otra capa de interpretación: la continuidad institucional. “Esta obra refleja una continuidad institucional entre la administración municipal anterior que postuló la iniciativa, y la actual gestión comunal que debió enfrentar y destrabar problemas administrativos y jurídicos que quedaron pendientes. También evidencia el rol articulador del Gobierno Regional, el Gobernador Regional y el Consejo Regional. El nuevo recinto abre oportunidades para niños, niñas y jóvenes, adultos mayores y toda la comunidad de Coihueco”, sostuvo.
Por su parte, el concejal Russel Cabrera recordó que durante más de un año la obra permaneció terminada pero sin uso, una inversión pública visible, costosa y paralizada por trabas administrativas. Su apertura, en ese sentido, no solo inaugura un recinto; clausura una incertidumbre. Es la señal de que lo pendiente puede destrabarse cuando existe voluntad de coordinar al municipio, al Gobierno Regional y a los actores institucionales involucrados.
El concejal Juan Arteaga, en tanto, puso el foco en el sentido social de la obra. “Se trata de una infraestructura pensada para todos y todas, no solo para quienes compiten, sino también para quienes buscan mejorar su calidad de vida, cuidar su salud física y mental, compartir con otros y construir comunidad. En definitiva, esta obra abre un lugar para ejercitar el cuerpo, fortalecer los vínculos sociales y hacer más feliz la vida cotidiana”.
Desde la experiencia cotidiana del trabajo formativo, el monitor de fútbol Patricio Meriño observa el gimnasio como una oportunidad concreta para acercar el deporte a niños, jóvenes y familias. Su emplazamiento, próximo al liceo y frente a una escuela básica, convierte al recinto en un punto estratégico de encuentro, donde la transición entre la jornada escolar y la práctica deportiva puede ocurrir de manera natural, cercana y segura. Para un formador, ingresar a un espacio de estas características no provoca solo admiración por su calidad material; instala responsabilidad. Allí podrán construirse hábitos, disciplina, vida sana y convivencia.
La inauguración del gimnasio municipal de Coihueco demuestra que el deporte va mucho más allá del ejercicio físico. Cuando se planifica y gestiona correctamente, puede convertirse en una herramienta de cohesión social, prevención, inclusión y construcción de tejido comunitario. Permite democratizar el acceso a disciplinas que muchas familias no podrían costear en espacios privados; aleja a los jóvenes de conductas de riesgo; fomenta estilos de vida activos en todas las edades; y ofrece un punto de encuentro seguro para vecinos, escuelas, clubes y organizaciones.
Aquí se escribirán muchas historias: campeonatos, talleres, encuentros vecinales, actividades escolares, jornadas familiares y momentos que todavía no ocurren, pero que ahora ya tienen un lugar donde nacer. Coihueco no solo recupera un gimnasio, sino que gana algo más amplio, un escenario para la vida en común. Y tal vez allí resida la emoción más profunda de esta obra. Porque cuando una comuna y una región construyen un lugar para encontrarse, también construyen una forma de futuro.
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