Artistas y científicos de Concepción transforman datos del océano en una experiencia interactiva
En la Patagonia Chilena.
La iniciativa Corriente Sonora, impulsada por el Laboratorio Crítico de la Imagen (Labcrimen), la Universidad de Concepción y COPAS Coastal, convierte información real del océano austral en sonido, imagen e interacción. El proyecto se desarrolla en Caleta Tortel y busca acercar fenómenos marinos a las personas a través de los sentidos.
El océano produce miles de datos cada día. Temperatura, salinidad, mareas, corrientes y niveles de oxígeno son algunas de las variables que científicos monitorean constantemente para comprender cómo cambian los ecosistemas marinos.
El proyecto Corriente Sonora toma esas cifras o gráficos y las transforma en paisajes sonoros, visualizaciones generativas y experiencias interactivas abiertas a la comunidad.
La propuesta reúne a artistas, científicos y especialistas en tecnología provenientes de distintas disciplinas. El proyecto es desarrollado por el Laboratorio Crítico de la Imagen (Labcrimen), espacio dedicado a la investigación y creación en artes mediales y tecnologías creativas, junto a la Universidad de Concepción y COPAS Coastal, articulando conocimientos científicos y prácticas artísticas para explorar nuevas formas de comprender el océano austral.
“Gran parte de los procesos que ocurren en el océano y específicamente en los territorios de la Patagonia son fenómenos complejos, muchas veces invisibles o difíciles de percibir directamente. A través de esta instalación, estos datos son convertidos en imágenes, sonidos y experiencias que permiten comprenderlos desde una dimensión emocional, corporal y sensible, no únicamente técnica”, señaló Cristóbal Parra, artista medial de Labcrimen e integrante del equipo creativo de Corriente Sonora.
La instalación trabaja con información oceanográfica recopilada por COPAS Coastal. Variables como temperatura, salinidad, oxígeno, clorofila, mareas y corrientes son reinterpretadas mediante programación creativa para generar visualizaciones procesadas en tiempo real y paisajes sonoros que reaccionan al comportamiento del océano.
A través de videomapping, síntesis sonora e interfaces interactivas, los visitantes podrán observar y escuchar fenómenos que habitualmente permanecen ocultos en gráficos científicos o bases de datos. El objetivo es ofrecer una experiencia participativa, capaz de conectar el conocimiento científico con nuevas formas de exploración artística.
La dimensión sonora ocupa un lugar central dentro del proceso creativo. Valentina Villarroel, artista sonora y educadora vinculada al registro de campo, el paisaje acústico, la escucha crítica y la memoria territorial. Su participación permite abordar el sonido no solo como traducción de variables ambientales, sino también como una forma de reconocer atmósferas, ritmos y materiales sensibles del extremo sur.
“El sonido cumple un rol fundamental como herramienta de exploración, percepción y vínculo con el territorio. A través de la escucha activa y del paisaje sonoro buscamos reconocer atmósferas, ritmos y elementos cotidianos que muchas veces pasan desapercibidos. La idea es que la experiencia permita relacionarse con el entorno desde una dimensión sensible, colectiva y vinculada a la memoria”, explicó.
El proyecto contempla además instancias de colaboración con habitantes de la zona, incorporando registros, memorias, sonidos y elementos significativos del paisaje que pasarán a formar parte del proceso creativo. Entre estas actividades se desarrolló un taller de escucha y paisaje sonoro junto a participantes de Coyhaique, donde se realizaron ejercicios de registro de campo, caminatas sonoras y exploración acústica utilizando micrófonos artesanales y equipos de grabación.
Desde el ámbito científico, Corriente Sonora se desarrolla en uno de los territorios más sensibles al cambio climático en Chile. Caleta Tortel y sus alrededores se encuentran bajo la influencia directa de los Campos de Hielo Patagónicos, cuyas transformaciones impactan el funcionamiento de los fi ordos y ecosistemas marinos del extremo sur.
“Tortel y sus alrededores son zonas de alto interés científico por encontrarse bajo la influencia directa de los Campos de Hielo Patagónicos, sistemas altamente sensibles al cambio climático. Muchos de los glaciares que componen estas grandes masas de hielo han retrocedido y descargan agua de deshielo hacia los fi ordos patagónicos, impactando las características y el funcionamiento de este ecosistema”, señaló Marcelo Gutiérrez Astete, académico del Departamento de Oceanografía de la Universidad de Concepción e investigador principal de COPAS Coastal.
“La información que generamos sobre temperatura, salinidad, oxígeno o clorofila suele estar orientada a comprender procesos oceanográficos desde una perspectiva científica. Sin embargo, esos cambios también afectan directamente nuestras vidas y los ecosistemas marinos que habitamos. A través de Corriente Sonora buscamos acercar esa información a las personas desde sus sentidos, transformando datos que pueden parecer abstractos en una experiencia capaz de generar un vínculo más profundo con el océano y su protección”, agregó.
El montaje está proyectado para el segundo semestre de 2026. Con esta primera etapa, el equipo continúa consolidando una propuesta que busca situar a Caleta Tortel como un espacio de encuentro entre arte, ciencia y tecnología, donde fenómenos invisibles del océano austral puedan ser experimentados desde la escucha, la observación y la interacción.
Sobre Corriente Sonora
Corriente Sonora es una iniciativa interdisciplinaria de arte, ciencia y tecnología que trabaja con información oceanográfica local para crear una instalación sensorial e interactiva en Caleta Tortel. La propuesta convierte señales del océano austral en sonido, imagen y movimiento, articulando investigación científica, artes mediales, herramientas digitales y territorio.
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