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Finaliza el último tratado de no proliferación nuclear entre EE. UU. y Rusia

Firmado en 2010, el tratado Nuevo START redujo el límite de ojivas nucleares estratégicas para cada país en casi un 30 %, estableciéndolo en 1550.

El tratado New START, firmado por primera vez en 2010, limitó el arsenal nuclear de cada parte a 1.550 ojivas estratégicas desplegadas, una reducción de casi el 30% en comparación con el límite anterior establecido en 2002.

El último tratado de no proliferación nuclear entre Rusia y Estados Unidos expiró el jueves 5 de febrero, lo que representa un cambio importante en el control de armas desde la Guerra Fría.

El acuerdo expiró a las 00:00 GMT del 5 de febrero (21:00 h del miércoles en Brasilia), liberando formalmente a Moscú y Washington de una serie de restricciones a sus arsenales nucleares.

El secretario general de la ONU, António Guterres, lo describió como “un momento crucial para la paz y la seguridad internacionales” e instó a Washington y Moscú a “volver a la mesa de negociaciones sin demora y establecer un marco sucesor”.

“Esta ruptura de décadas de logros no podría llegar en peor momento: el riesgo de que se utilice un arma nuclear es el mayor en décadas”, advirtió Guterres en un comunicado.

Control de ojivas nucleares
Rusia y Estados Unidos controlan conjuntamente más del 80% de las ojivas nucleares del mundo, pero los acuerdos de control de armamento han ido perdiendo fuerza.

El tratado Nuevo START, firmado por primera vez en 2010, limitó el arsenal nuclear de cada parte a 1.550 ojivas estratégicas desplegadas, una reducción de casi el 30% en comparación con el límite anterior establecido en 2002.

También permitió a cada parte realizar inspecciones in situ del arsenal nuclear de la otra, pero estas se suspendieron en 2023.

En septiembre de 2025, el presidente ruso, Vladimir Putin, propuso a Washington extender los términos del tratado por un año, lo que en su momento fue calificado como una “buena idea” por su homólogo estadounidense, Donald Trump. Sin embargo, Estados Unidos no cumplió con la propuesta.

“Sin obligaciones”
Rusia anunció el miércoles el fin de su compromiso con el tratado.

“Asumimos que las partes del Nuevo START ya no están sujetas a ninguna obligación ni declaración simétrica en el contexto del tratado”, declaró el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso en un comunicado.

El miércoles, el presidente ruso “enfatizó que, en esta situación, actuaremos con prudencia y responsabilidad”, declaró el asesor diplomático de Putin, Yuri Ushakov, en una conferencia de prensa a la que asistieron periodistas de AFP.

Precaución
En Washington, los funcionarios estadounidenses se muestran cautelosos respecto a sus intenciones. Al ser interrogado en una conferencia de prensa el miércoles, el secretario de Estado Marco Rubio se limitó a explicar que el presidente Trump comentaría sobre el tema “más adelante”, sin especificar cuándo, y enfatizó la postura de Washington.

“El presidente [Trump] ha sido claro en el pasado: para que haya un verdadero control de armas en el siglo XXI, es imposible hacer nada que no incluya a China, debido a su vasto y creciente arsenal”, declaró Rubio.

China declaró el jueves que “en esta etapa” no participaría en ninguna negociación nuclear, insistiendo en la importancia de “mantener la estabilidad estratégica global”.

“Las capacidades nucleares de China son de una escala completamente diferente a las de Estados Unidos y Rusia. No participará, en esta etapa, en las negociaciones de desarme nuclear”, declaró el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Lin Jian.

La lógica del miedo
El arsenal nuclear de China aumenta rápidamente: los analistas estiman que el país posee 550 lanzadores estratégicos, menos que los 800 de Estados Unidos y Rusia.

El papa León XIV, quien rara vez habla sobre el ámbito nuclear y sus tratados, advirtió del riesgo de una “nueva carrera armamentística” e hizo un “llamado urgente a no abandonar este instrumento sin intentar asegurar su continuidad concreta y efectiva”.

“La situación actual exige que se haga todo lo posible para evitar una nueva carrera armamentística”, añadió el pontífice estadounidense el miércoles, al final de su audiencia semanal en el Vaticano. León XIV consideró “más urgente que nunca sustituir la lógica del miedo y la desconfianza por una ética compartida”.

Las capitales europeas también intervinieron, pero atribuyeron la responsabilidad del fracaso a Moscú.

Francia, la única potencia nuclear de la Unión Europea, instó a las principales potencias nucleares —Estados Unidos, Rusia y China— a trabajar hacia un sistema internacional de control de armas.

“Esta es la culminación de una serie de retrocesos en las normas internacionales que contribuyen a la estabilidad estratégica”, declaró el Ministerio de Asuntos Exteriores francés, que señaló a “Rusia” como “responsable de estos retrocesos”.

La coalición mundial de ONG ICAN (Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares) puso a rusos y estadounidenses al mismo nivel y les pidió a ambos que se comprometieran públicamente a respetar los límites del nuevo tratado START “mientras se negocia un nuevo marco”.

Mientras tanto, el grupo de supervivientes japoneses de las bombas atómicas lanzadas en 1945 expresó su temor de que el mundo se encamine hacia una guerra nuclear con la finalización del Nuevo Tratado START.

El Kremlin lamenta
El Kremlin declaró el jueves que lamenta la finalización del último tratado que regula los arsenales nucleares de Rusia y Estados Unidos.

“Vemos esto con malos ojos. Expresamos nuestro pesar al respecto”, declaró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, en referencia a la finalización del Nuevo Tratado START, que limita el número de ojivas nucleares desplegadas por cada país.

 

 

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