Urbani Espacio B: Ser Feliz ayudando al resto

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La verdadera felicidad consiste en hacer felices a los demás – Dalai Lama

¿Por qué es importante ser amable con el resto, si finalmente estoy en busca de mi felicidad?.

En San Francisco, California, EE.UU, se les entregó a estudiantes universitarios una suma de dinero de 10.000 pesos en donde la única condición era que debían gastar ese dinero en ellos o en un tercero. Disponían de 3 horas para utilizarlo y al final del día reportarían sus niveles de satisfacción con la vida en general.
Los resultados llamaron mucho la atención; el grupo que se gastó el dinero en ellos mismos (comprando una prenda de ropa, comida, entre otros para uso personal), al final del día no tenían niveles altos de satisfacción, en comparación con aquellos que utilizaron su dinero para otra persona, ya sea invitándola a comer, realizando un regalo, donación etc.

Este y muchos estudios desarrollados por psicólogos nos recomiendan practicar la amabilidad, cómo una de las actividades que tiene mayor impacto en la felicidad (y de forma sustentable) en tu vida. Entre los beneficios que existen por desarrollar este hábito en el tiempo son:

Capacidad para lograr objetivos.

  • Más allá de sentir que estás realizando algo por un tercero, puedes planificar momentos y ocasiones específicas para dedicar a la realización de un acto de amabilidad. De esta forma te vuelves consciente de lo que realizas y además te permitirá facilitar su recuerdo en el tiempo, percibir que lograste algo de forma concreta; aumentando tu sensación de control en las tareas que haces en tu día y aumentando tu felicidad.

Capacidad de detectar nuevas habilidades y ponerlas al servicio de otros.

  • Por el simple hecho de estar desarrollando actividades para otras personas, podrías detectar alguna habilidad personal que no habías considerado cómo propia tuya, que quizás te entregue altos niveles de satisfacción y además puedas aplicar en otros contextos. Un ejemplo podría ser ayudar a un niño en alguna asignatura que le es difícil y en el transcurso de tu acto de amabilidad detectar que tienes habilidades para enseñar a otros.

Olvidarte de tus problemas.

  • El estar realizando un acto de amabilidad también puede ayudarte a disminuir tus niveles de estrés, puesto que cuando desarrollas un acto de amabilidad, la persona más importante ya no eres tú, sino que el resto, por lo que comienzas a centrar la atención en otras personas dejando tus problemas en segundo plano y aliviando los de otro.

Sentir que el tiempo pasa volando y nos sentimos satisfechos.

  • Cuando realizamos un acto de amabilidad consiente y que a la vez nos demanda tiempo, cómo por ejemplo: Realizar una visita a un hogar de forma constante o sacar a pasear el perro de un amigo, muchas veces nos ayudará a sentir que el tiempo “pasa volando” y que además, nuestras habilidades permiten la buena gestión de las tareas que se realiza. Esto te permite sentirte altamente satisfecho puesto que no solo estás ayudando a alguien, sino que además obtendrás el beneficio de sentir placer por la actividad misma que estás haciendo como acto de amabilidad.

 Ya me consideró alguien amable, ¿Qué más puedo realizar?

Si es así, puedes aumentar tus gestos de amabilidad por sobre tu media actual. Después de ver algunos de estos beneficios, te dejamos algunos ejemplos que te pueden ser útiles para aplicar actos de amabilidad.

  • Ayudar a pintar la casa de alguien.
  • Recoger la basura en tu barrio o parque cercano.
  • Trabajar como voluntario
  • Preparar algo especial para comer, a un vecino, amigo o familiar.
  • Ceder el asiento en el transporte público.
  • Ayudar a alguien a llevar las bolsas del supermercado.
  • Llamar, escribir o visitar a algún amigo que lo necesite.
  • Rescatar un animal.
  • Ayudar a un niño a aprender los contenidos para el colegio.
  • Donar sangre.
  • Dejar una nota de agradecimiento.
  • Abrirle la puerta a otra persona.
  • Ceder tu puesto en la fila del supermercado o banco.

El impacto de una buena acción

A continuación, te dejamos una pequeña historia (real) sobre una buena acción y loque logró.

Era 1910 en Inglaterra y cuenta la historia que un hombre que se encontraba en un viaje de negocios, se había perdido buscando una dirección. En su búsqueda se acerca a un niño y le pregunta – Disculpa, ¿Sabes dónde queda esta dirección? – a lo que el niño le respondió – Si, yo lo acompaño – A lo que respondió amablemente. Mientras caminaban, el niño le contaba sobre la ciudad y los lugares por los que iba caminando. Al momento de llegar, el hombre le dice – Toma – mientras sacaba unas monedas, el niño con una negativa le dice – no gracias, lo hice sin desear nada a cambio, soy scout – en ese momento el niño se despide y se pierde en el paisaje urbano.

Pasaron los días y el hombre investigó sobre lo que era ser scout. Su motivación fue tal, que quería contarle a más personas a la vuelta de su negocio y quiso transmitir sobre lo importante la amabilidad. De esa forma fue que William Dickson Boyce, fundó el movimiento scout en Estados Unidos y se convirtió en el movimiento de jóvenes más grande de todo el mundo.

 

Todo a partir de un acto de amabilidad.

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